Luz.
Ahí estás. Puedo sentirte, tocarte, olerte, observarte. ¿Por qué no te vas de una vez por todas y se acaba esta tontera elefantística-verduna? Y es que ahora puedo sentirte y reconocerte. Te siento en las mañanas llenándome de sueño y de no-esperanza.
Ahhhhhh.. . pero de mí no te escapas, ya han sido muchos los conejitos blancos vomitados entre el primer y segundo piso. Ya han sido muchos días sin luz ytantosueño que a esta altura no pasa una tarde en la que no deba dormir una siesta. Ya han sido muchos días de angustia sin barcas con velas de colores...
Me preguntaba si es que será posible tomar un extracto de luz y congelarlo. Congelarlo, pero aún así, que sea caliente-tibio-frío, que al contrario de lo que uno pensaría convencionalmente, no sería exagerdamente luminoso ni estrambóticamente amarillo-naranjo. No. Más bien sería verde-violeta, y sería tan-tan oscuro, que seríamos capaces de ver a través de él.. . Un extracto de luz. Un pedazo de luz.
¿Pero para qué quiero un pedazo de luz si yo misma puedo ser la luz? Si es que en este mismo instante (¡y ahora pienso qué es un instante! ¿serán realmente luminosos pedazos o retazos de momentos-días-años que van cayendo por un abismo infinitamente precioso, infinitamente perfecto?)puedo ver desde mi ventana una puesta de sol que no puede ser más luminosa que el mundo, que es naranja, tan naranja como esa luz de mi vida, de mi mundo, de mi pieza, que hace tanto tiempo creí perdida.. .
Y yo soy Rey soL. Sí, soy Rey soL, Rey soL. Yo tengo la monarquía absoluta de mi vida para decir que quiero luz infinita en ella, que quiero retazos pero a la vez quiero la luz completa.. . Y soy Rey soL porque aunque esté esa sensación maldita, que es una tontera elefantística-verduna, está esa belleza de la belleza de las cosas, que se me muestra a ratos, imperfectamente perfecta, imperfectamente completa. Y puedo vislumbrar, en esas sensaciones, como en la deliciosa creatividad que hoy me llevó a pintar un cuadro de esos que dicen todo con sólo sentirlos-gustarlos-probarlos, que a pesar de que hoy me mire al espejo y pueda preguntarme "¿quién cresta es esta mina?", y me de cuenta que he cambiado tanto en este año-mes-semana-día, soy capaz de ver más allá de ese sentido abierto, sumergiéndome, fundiéndome, expandiéndome junto a las manijas de ese cajón que soy yo misma.
Cuando escucho-pinto-canto "desarma y sangra" de Serú Girán, y escribo, "pensando en el alma que piensa y por pensar no es alma", me percato, recién, que la luz que tanto busco está en mí, y con tanto buscarla se me pierde, se me escapa, se derrite entre mis pensamientos tantas veces inservibles.
Como me dijo un amigo: ¿O acaso te das cuenta, al prender la luz de una pieza en la oscuridad, cómo se va expandiendo la luz llenando todo el espacio? Claro que no. Aparece, llega, imperceptible, silenciosamente solar.
